Se acabaron las vacaciones, hoy ya es el último día. Qué lástima, con lo bien que se está así! He aprovechado a tope todos estos días, apenas he parado. Nos hemos ido a pasar tres días en un balneario tranquilísimo y la verdad es que la experiencia es digna de repetirse cuanto antes. Es un gustazo meterse en el circuito de aguas y disfrutar de la relajación que se respira allí dentro. Allí todo ha sido dormir, pasear, leer, comer y desconectar por completo del mundo. He vuelto nueva.
Mañana toca volver a la rutina de todos los días. No es que me sienta hundida como ha pasado otros años en estas circunstancias, pero echaré de menos estos días de no hacer nada. Además vuelvo al trabajo con el chip de "no pienso estresarme por nada del mundo, pase lo que pase y esté como esté mi mesa de papeles y tareas pendientes no me pienso alterar por nada". Es la mejor manera de afrontar la vuelta a la realidad.
Advertisement