Ayer tarde por fin fui de rebajas, Raquel casi me lleva de los pelos, así que no pude evitarlo. Estuvimos una hora en el centro comercial, una hora de auténtico suplicio. Había tanta gente, tal agobio de empujones, calor y pisotones, y tan pocas cosas que me gustaran… que volví a casa con un simple camisón, muy bonito y muy barato, eso sí, pero fue lo único que me valió la pena comprar y eso solo porque me imagino la cara que pondrá Alberto cuando lo vea y se me pone una sonrisa de oreja a oreja que ya me pongo contenta. Raquel, por el contrario, volvió cargadísima, yo no sé cómo tuvo tiempo de comprar tanto en tan poco rato.
Hoy ha sido un jueves tranquilo, sin complicaciones, y así espero que pase el resto de la tarde. Me voy ahora mismo a darme una ducha fresquita y me echaré en el sofá bajo el aire acondicionado a ver si consigo dar con algún programa interesante en la tele (cosa harto difícil).
25/07/2008 a las 05:30 |
Lo de comprar mucho y más en rebajas….y ya encima en poco tiempo, seas tu…(que no fue el caso), al menos de esta vez….pues es lo tipico de mujeres, otra cosa nose si sereis..pero materialistas……uffff
25/07/2008 a las 05:31 |
Por cierto….saludos.