No me lo puedo creer. Llevo desde febrero sin pasar por aquí. Claro, no me extraña que siendo así el pobre diario ya no me reconozca cuando le pongo la contraseña e intento entrar. Qué poca vergüenza tengo. Y no, no sirve de excusa decir que he pasado los últimos meses llevando una vida tremendamente complicada y sin tiempo libre ni siquiera para respirar. Es verdad, pero no sirve como excusa.
Quizás va siendo hora de dedicar un par de minutos de vez en cuando a este diario que tantas y tantas historias ha vivido ya conmigo.
Advertisement